Investigadores del MIT desarrollaron un dispositivo experimental que libera agua atrapada en materiales absorbentes mediante vibraciones ultrasónicas. A diferencia de los métodos tradicionales, no necesita horas de sol ni condiciones climáticas favorables: extrae agua casi al instante, con muy poca energía y multiplicando por 45 la eficiencia. Un avance que podría transformar regiones afectadas por la sequía.
Buena parte del mundo afrontan un escenario en el que la sequía será recurrente. Embalses recuperados que se vacían de nuevo, precipitaciones irregulares y sistemas hídricos sometidos a estrés constante. En este contexto, cualquier tecnología que permita obtener agua de forma rápida y accesible adquiere un valor estratégico. Y esa es precisamente la promesa detrás del nuevo invento del MIT.
Captar agua del aire no es nuevo. Lo difícil ha sido siempre hacerlo con rapidez. Las tecnologías actuales se basan en materiales que absorben humedad, almacenan el vapor durante horas y luego requieren calor solar o artificial para liberar el agua. El MIT decidió atacar ese cuello de botella.
El prototipo desarrollado por los investigadores usa vibraciones ultrasónicas para romper las interacciones entre el agua y la superficie que la retiene. Es decir, el dispositivo “sacude” las moléculas atrapadas hasta liberarlas. Las gotas se desprenden de forma casi inmediata y caen en un pequeño colector, sin necesidad de esperar a que el sol haga su trabajo.
Este mecanismo multiplica por 45 la eficiencia de los sistemas tradicionales, según el equipo. Y lo logra sin depender de radiación solar, de humedad elevada o de largas esperas.
